Voluntarios por amor a Dios y por el gusto de servir al prójimo
(A propósito de la celebración del día del Voluntario)
Marielena Mestas Pérez
El 5 de diciembre de 2.020 tuvo lugar una emotiva celebración eucarística presidida por Su Eminencia Cardenal Porras Cardozo. Por primera vez en nuestra Arquidiócesis de Caracas se festejó el día del voluntario, conmemoración instituida por la Asamblea General de las Naciones Unidas en 1985.
La convocatoria fue formulada por el Ingeniero Gerardo Suárez, quien desde hace dos años está al frente de Cáritas Caracas. Atendiendo al llamado, se congregaron voluntarios dedicados a servir en diversas instituciones y también en las Cáritas parroquiales siguientes: Nuestra Señora de Fátima, El Conde, gentiles anfitriones; San José Obrero, de Catia; El Dulce Nombre de Jesús, Petare; Santo Cristo, La Vega; San Arnulfo Romero, Fila de Mariches; La Rectoría El Carmen, sector El Campito, Petare; Nuestra Señora de la Encarnación, El Valle; María Auxiliadora, de Sarría; San Pedro Apóstol, Los Chaguaramos y Cáritas parroquial Nuestra Señora del Valle, de la urbanización Vista Alegre. Todos acudieron con sus párrocos respectivos.
Es adecuado precisar que cada Cáritas parroquial atiende distintos servicios. Por solo referir algunos ejemplos, Cáritas Nuestra Señora de Fátima de El Conde presta atención diaria a ancianos, niños y mujeres embarazadas. De igual modo desarrolla un programa llamado “Ángeles de la noche” dedicado a llevar comida a personas que viven en la calle; participa en ollas solidarias y en el proyecto ”Samán” de atención a niños vulnerables. Nuestra Señora de la Encarnación, de El Valle, lleva el proyecto “Tengo” y un proyecto de atención a ancianos.
Cáritas San José Obrero, Catia, cumplió recién 4 años promoviendo el proyecto “Samán” y son famosas las ollas solidarias que el padre Cristóbal Domínguez organizaba semanalmente desde hace algunos años y que ha llegado a repartir comidas servidas para mil personas desfavorecidas. Lamentablemente, esta necesaria actividad se halla de momento suspendida a causa de la pandemia. En San Arnulfo Romero se dedican a la olla solidaria y el proyecto “Samán”. Mientras que María Auxiliadora centra la atención a los indigentes por medio de la olla solidaria. La Rectoría “El Carmen” tiene un programa de enseñanza de valores, formación religiosa y lectoescritura para niños. La parroquia Santo Cristo de La Vega maneja los programas “Samán”, “Tengo” y uno llamado “Dignidad de los abuelos”. En el caso de Vista Alegre, se realizan ollas solidarias, entrega alimentos a familias necesitadas, también donan canastillas, medicinas y atienden enfermos de cáncer. En fin, estos son solo algunos ejemplos de labores voluntarias efectuadas en algunas de la Cáritas parroquiales de nuestra arquidiócesis.
Conversando con Gerardo Suárez nos dijo que para él este llamado de Su Eminencia a trabajar en Cáritas significa un alto compromiso y una oportunidad de servir a los más vulnerables de nuestra Arquidiócesis de Caracas y de fortalecer este importante voluntariado. Son muchas personas anónimas involucradas, es decir, corazones y manos generosas dispuestas a llevar a cabo el servicio como proyecto de vida. Es valioso promover que los miembros de las diversas Cáritas parroquiales se conozcan, se identifiquen y fortalezcan sus vínculos. “Que todos estemos unidos en el amor a Jesús expresado en el prójimo nos haría más fuertes”, señaló.
Una vez reunidos en asamblea se dio inicio a la celebración eucarística. Vale reseñar aspectos relevantes de la homilía compartida por Su Eminencia, quien resaltando el papel del voluntario afirmó que nos corresponde ser multiplicadores en este tiempo de Adviento, tiempo de espera y preparación para la llegada del niño Dios, que va a nacer y encarna la ternura que se multiplica, que está en misión donde se necesita. A eso estamos llamados: a seguir al Papa Francisco quien nos pide ser Iglesia en salida, Iglesia que busca a las ovejas perdidas porque no tiene sentido buscar a las que ya se han encontrado. Eso sí, advirtió, hacerlo desde la igualdad, no creernos más que nadie y, al contrario, ser ejemplo transformador. “No es multiplicar voluntarios porque la cosa está mal”, afirmó, sino que como bautizados hemos sido llamados a dar algo más, a acompañar con el testimonio propio y hacerlo con alegría.
La actitud de cada uno como laico es importante y crecer en espiritualidad también lo es. Por ejemplo: estar atentos a aprender. “A veces se aprende de quien menos se espera”, observó Su Eminencia, “y esto es algo valioso y que puede ser transformador”.
Este tiempo de pandemia y de calamidad tiene que ser una oportunidad. Estamos en tiempo de Adviento y el adviento es tiempo de esperanza y la esperanza es alegría aunque haya sudor, sacrificio y trabajo.
Es mucho lo que hemos recibido gratis y, por tanto, gratis debemos ponerlo al servicio de otros y que ese servicio transforme nuestros corazones.
Ojalá que tantas acciones voluntarias nazcan del amor a Dios y del gusto de y alegría de servir al prójimo. Que así sea.

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