«Me dijo antes de ser conducido a la ambulancia que me acordara de él y le diera una parroquia, pues se iba a restablecer pronto. Fueron sus últimas palabras para conmigo, musitando una solicitud de bendición que lo acompañó en sus últimas horas»… así transcurren las primeras líneas de la Crónica Menor de esta semana del Cardenal Baltazar Porras, dedicada afectuosamente a su amigo Adán, sin duda, una de las más duras que ha tenido que escribir. 

Cardenal Porras recordó que el cáncer de tiroides que combatía Monseñor Adán Ramírez, por más de un año lo consumió, en efecto, pero que su tenacidad por vivir y servir fue compensado con la purificación de su deseo de ser sacerdote para siempre y útil a los suyos. Destacó lo activo que estuvo ofreciendo cursos vía digital sobre liturgia, una de sus materias preferidas y que dominaba, tratando de comunicar el sentido comunitario, esperanzador y motor de la vida creyente.

«Personalmente, tengo mucho que agradecer a Mons. Adán por la diligencia en ayudarme en esta etapa, en la configuración de un servicio ministerial acorde con las necesidades del momento. No fue nada nuevo ni ocasional, pues en tiempos pasados gocé de su aprecio e invitaciones a presidir celebraciones en Santa Teresa, a los pies del Nazareno de San Pablo, a quien le profesó especial devoción y entrega»

Las líneas que siguen nos lo presenta: Caraqueño, mayor de 3 hermanos, inició estudios de geografía e historia en el Pedagógico de Caracas, pero el sacerdocio pudo más, recibiendo la ordenación sacerdotal de manos del Cardenal José Alí Lebrún el 1 de septiembre de 1990.

«Párroco de San Juan Bautista (1992-1997), de Santa Teresa (1997-2015), arcipreste de Catedral y Deán del Capítulo Metropolitano desde el 2015. Canciller del Arzobispado desde el 2001 hasta el presente. Juez del Tribunal Eclesiástico. Sirvió con entrega sincera a sus superiores, el Cardenal Lebrún, el Cardenal Velasco del que fue secretario privado, y del Cardenal Urosa. A todos ellos les manifestó alegre obediencia y diligente disposición. En estos últimos años fue uno de mis vicarios generales» destacó Cardenal Porras. 

Descanse en paz, Mons. Adán, goce de la vida eterna…

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