La homilía de ordenación sacerdotal del Diácono Andrés de Jesús Afanador Rodríguez se llevó a cabo este 11 de diciembre desde la Capilla de San Pablo en la Casa de Los Paulinos, la ceremonia fue presidida por el Obispo de Maracay, Monseñor Enrique Parravano, y concelebrada por presbíteros Paulinos.

La alegría de este gran acontecimiento se vivió en el marco del los setenta (70) años de la presencia Paulina en Venezuela.

En la celebración, Jesús Afanador fue presentado como candidato al Obispo de Maracay, con el interrogatorio y su aceptación a formar parte del clero.

Monseñor Parravano agradeció especialmente a los padres, familiares, sacerdotes, pidiendo a Dios que los bendiga y conceda un ministerio fecundo, santo y feliz.

Postración y unción de las manos Siguiendo el rito litúrgico, Andrés de Jesús Afanador, prometió obediencia y respeto, luego se postró en el suelo en señal de humildad; le acompañaban Dios, la Virgen y una tablet, una herramienta para vivir el sacerdocio de los nuevos tiempos.

Este acto se realizaba mientras la asamblea cantaba las Letanías de todos los Santos.

Posterior se realizó el rito de imposición de las manos de Monseñor Enrique Parravano y de todos los sacerdotes presentes. 

Monseñor ungió las manos del neosacerdorte con el Santo Crisma y fue revestido por sus padrinos sacerdotes Paulinos con la estola y la casulla. Este momento fue rubricado con el emotivo saludo de sus familiares.

En la homilía el Obispo reflexionó sobre la paternidad de Dios sobre la humanidad, asumida y vivida por los sacerdotes:

Explicó el Obispo que Dios es quien está a la base de toda vocación a la vida cristiana, a la vida sacerdotal, a la vida religiosa, a la vida matrimonial.  Él es el amor que no se encierra en sí mismo, sino que se comunica y por eso llama.

Al final de la eucaristía, el nuevo sacerdote agradeció a Dios por los detalles de amor que ha tenido con su vida, llamándolo al sacerdocio.

Agradeció también a su familia, al Obispo, y a los Paulinos por la formación recibida.

A Andrés y a sus hermanos paulinos, les toca hoy ser testigos de Jesús y ser, con la ayuda de Dios, camino, verdad y vida para muchos en esta sociedad.

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