Luis Enrique Mogollón, artista plástico, mosaiquista y autor del mosaico del Dr. José Gregorio Hernández, pieza original reposará en el Santuario de Isnotú y cuya replica será develada en la ceremonia de Beatificación.

 Por Enrique Cubero-Castillo

Los registros más antiguos de mosaicos nos remontan a los pueblos mesopotámicos y mesoamericanos. Incluso durante el imperio romano tuvo su auge esta técnica. La palabra, como tal, proviene del latín mosaĭcum, que significa obra relativa a las Musas, pues los romanos consideraban que este arte era tan exquisito que solo podía ser ejecutado a partir de la inspiración que infundían las Musas.

El equipo de la Vicaría de Medios de la arquidiócesis de Caracas entrevistó al artista plástico y artesano larense del mosaico Luis Enrique Mogollón para conocer de primera mano cual ha sido la musa que lo inspiró a realizar el mosaico del Venerable Siervo de Dios José Gregorio Hernández que será expuesto en el Santuario del Niño Jesús y del Dr. José Gregorio Hernández, en Isnotú, estado Trujillo y cuya replica será develada el próximo 30 de abril durante la ceremonia de beatificación en Caracas.

¿Quién es Luis Enrique Mogollón? ¿Cuándo comenzó tus incursiones en las artes plásticas? ¿Háblanos un poco sobre tus obras?

Yo comencé desde pequeño a trabajar en lo que era el dibujo, porque mi papá es artista plástico. Mi papá pintaba murales muy grande cuando era mucho más joven y yo siempre desde niño, cuando salía de la escuela, estaba pendiente de lo que él estaba pintando y de lo que dibujaba.

Una vez que entro a la adolescencia logré estudiar dos años en la escuela Martín Tovar y Tovar de la ciudad de Barquisimeto, a partir de allí decido hacer algo diferente. Le comenté a mi papá que tenía el deseo de hacer algo que dejara una

huella, que quería hacer un trabajo distinto. Entonces comencé a hacer una prueba en foami, me metí en el papel de que era un mosaiquista y me puse a recortar muchos pedacitos de foami y recuerdo que mi primera obra fue un retrato de Luis Sojo, en esa época mi admiración por los Cardenales de Lara me llevó a hacer esa obra que de hecho quedó muy bien.

Entonces, tuve la oportunidad de que una persona, un empresario, que había visto mi trabajo, me hiciera la propuesta de hacer un mural de la Divina Pastora. Al principio no fue fácil porque me veían como muy joven, quizás pensaban que no podía ser capaz o que no tenía tanta experiencia para hacer ese trabajo, pero me dio la oportunidad y fue cuando me enrumbe en esa aventura de mi primer mosaico, fue una experiencia maravillosa con resultado increíbles.

Cuando este señor vio lo que había hecho quedó maravillado y se puso a disposición preguntándome sobre los colores que necesitaba, los materiales, en fin todo lo que era necesario para hacerlo realidad. El resultado de eso fue un mosaico gigante que tiene 50 metro de alto por 8 metros de ancho. La obra está en Barquisimeto y lleva por nombre “íconos Larenses”; compuesta por los elementos más emblemáticos del estado Lara: el cardenalito, los chivos, los cactus, por la zona árida, tiene la catedral de Barquisimeto, la Divina Pastora y un sinfín de elementos que nos llevaron a hacer una obra extraordinaria esa fue mi primera creación artística.

Luego de allí surgieron otras oportunidades con el apoyo de empresas privadas. También como tenía mucha experiencia en dibujo junto con mi papa nos dedicábamos a hacer publicidad exterior, pintábamos vayas inmensas, camionetas y todo tipo de elementos. Mi papá, que era un maestro para eso, me fue enseñando. Todo ese cumulo de conocimientos me fueron dando la destreza para perfeccionarme en el mosaiquismo.

Actualmente ya cuento con una trayectoria de 15 años como mosaiquista, tengo más de 9 obras en Colombia. Logré enviar una obra para New York que fue un regalo para un empresario y un número considerable de obras para particulares.

Otra obra importante para mí ha sido la que realice en el astillero de Puerto Cabello, de unas dimensiones de 50 metros de largo por 5 metros de ancho. Esta obra la llevé a cabo por recomendación del arquitecto Fruto Vivas, uno de mis grandes orgullo es que el maestro haya pensado en mí para realizarla. Se trató de una obra a partir de una fotografía en grises que me dieron del año 1906, cuando el primer presidente de Bianca fue Román Delgado Chalbaud y el reto fue hacer una escena donde había más de 180 personas en grises. Luego hice otras obras más para el astillero. Desde entonces, no he parado haciendo trabajos.

¿Cuál es la Musa que te ha inspirado para realizar la obra de Dr. José Gregorio Hernández?

Esta idea comenzó a raíz de que mi hermano, que es menor que yo, cuando éramos más pequeños vivimos una experiencia muy triste. Mi hermano sufría de los riñones y cuando él tenía 11 años fue prácticamente desahuciado por los médicos. De hecho recuerdo que en dos oportunidades se le llevó el padre a la casa para la unción. Ósea lo daban por muerto.

En reiteradas ocasiones nosotros visitábamos Isnotú junto con mi mamá haciendo promesa al Dr. José Gregorio Hernández, pidiendo por mi hermano para que se salvara. Bueno ese milagro sucedió, mi hermano sigue vivo, está totalmente sano.

Tiempo después me tocó vivir una experiencia con mi hija que nació con una deficiencia respiratoria, estuvo en UCI por más de 25 días. Los médicos no me daban esperanza de vida y bueno pedía mucho a la Divina Pastora y al Dr. José Gregorio Hernández que salvara a mi niña y bueno ya hoy tiene 12 años y está totalmente sana, no tiene secuelas de ese episodio.

Ese fue mi sueño y mi promesa, que una obra mía algún día estuviera en el Santuario en Isnotú. Y hace más de cinco años, como parte de un proyecto personal que tengo, que es regalarle a la ciudad de Barquisimeto, todos los años el 14 de enero una obra con el apoyo de la empresa privada, comencé a trabajar esta obra de José Gregorio Hernández. En realidad la obra la terminé en un período de tres meses.

La mayor satisfacción que tenemos es que fue una pieza que comenzó muchísimo antes de que fuera declarado beato, al menos ya teníamos año y medio con la obra hecha, pero la teníamos guardada.

Es una obra que tiene unos detalles maravillosos, el nivel de precisión que se logró con este trabajo para tener esos efectos de luz y color. Esa es la mejor definición de mi trabajo, por la cantidad de detalles. Esta obra del Dr. José Gregorio Hernández cuenta con piezas que miden un milímetro de espesor la cuales hay que colocarlas con pinzas para logara la precisión, sobre todo en la parte de los ojos.

¿De qué dimensiones es la obra del Dr. José Gregorio Hernández que está en Isnotú? Y ¿qué cantidad de piezas estimadas componen esas obra?

La obra original que está en Isnotú tiene unas dimensiones de tres metros con diez centímetros de alto por dos metros diez de ancho.

Nosotros calculamos que la obra tiene entre 3200 a 3500 piezas de cerámica importada, cristales, pedrería de swarovski y espejos.

¿Cómo mosaiquista qué significado tiene para ti que una réplica de la obra original sea la que se haya escogido para ser develada el día de la ceremonia de beatificación?

Para mí fue una verdadera sorpresa. Nosotros veníamos poco a poco esperando un momento propicio para hacer entrega de la obra. Yo la tenía guardada en mi taller y en ese momento me encontraba fuera de la país. Fue en ese momento cuando anunciaron que lo harían beato. Entonces fue cuando se encendieron los motores.

Para mí significa un sueño que he logrado, es un mensaje de fe, de esperanza de unión.

La réplica de la ceremonia se llevó a cabo mediante un proceso de digitalización de la obra original. Luego esa imagen digital la enviamos a la Comisión Nacional

de Beatificación en Caracas y va a ser impresa en un formato más grande sobre una lona. En realidad no quisimos correr el riesgo de hacer un traslado de la pieza original porque luego debe estar en Insotú para la celebración que se llevará a cabo en el 8 de mayo cuando se realizará el acto oficial en el Santuario.

¿Qué otros proyectos tiene Luis Enrique a futuro?

Bueno yo tengo un sueño doble. Mi primer sueño es convertir a Barquisimeto, específicamente al pueblo de Santa Rosa, en una galería a cielo abierto. Cada año realizo un boceto que se lo presento a los empresarios de la ciudad y juntos regalamos un mural al pueblo de Santa Rosa. Ya llevamos dos años consecutivos realizándolo y la idea es ir colocando cada año uno hasta llenar las calles de Santa Rosa.

A partir de la obra de José Gregorio, le he propuesto al rector del Santuario de Isnotú que convirtamos al pueblo de Isnotú en una galería a cielo abierto dedicado al Dr. José Gregorio Hernández.

Ahora mismo estoy montado en un boceto. Lamentablemente la situación económica, no solo del país sino del mundo, no nos permite iniciarlo inmediatamente. Pero he logrado reunir una serie de gente que juntos estamos soñando y esperamos hacerlo realidad muy pronto, para iniciar en Isnotú este proyecto.

He planteado hacer una pared de 6 metros de alto donde pienso colocar al Dr. José Gregorio Hernández totalmente de pie, es decir una imagen completa, hecha en mosaico para darle un regalo al pueblo de Isnotú y a toda Venezuela.

Entonces estoy convencido de que si todos y cada uno colaboramos de cuadrito en cuadrito se puede lograr un buen mosaico de unidad nacional.

¿Qué mensaje quieres dejar a todos los que en el futuro visitaran el pueblo de Isnotú y que verán tu obra?

Bueno que junto podemos lograr muchas cosas buenas. Si todos juntamos cuadrito a cuadrito podemos hacer de Venezuela un mosaico maravilloso. Que tengamos mucha fe y esperanza y sobretodo de unidad y comprensión, eso es lo que hará la diferencia en este país.

Entrevista realizada el 26-04-2021

Vicaría para medios de comunicación de la Arquidiócesis de Caracas