TERCER CENTENARIO DE LOS PASIONISTAS

Cardenal Baltazar Porras Cardozo

En el imaginario venezolano se identifica a los padres pasionistas como intrépidos misioneros, cercanos a la gente, austeros, incansables, predican sin reparo en la ciudad pero prefieren los lugares alejados, abandonados de todo y también de la palabra de Dios. Son hombres “todo terreno”. En mis visitas pastorales en los campos andinos he escuchado sabrosas anécdotas conservadas con cariño y trasmitidas de padres a hijos. Huella de ello es el saludo que solemos recibir al llegar a la visita, “bienvenido señor arzobispo y los misioneros que los acompañan”. El recuerdo es referido a los padres redentoristas y/o pasionistas que acompañaron tanto a Mons. Acacio Chacón como a Mons. José Humberto Quintero, vicario general y luego arzobispo coadjutor.

Los sermones, sobre todo los del “ejercicio piadoso” de las tardes, -las misas vespertinas son recientes, de mediados de los años 50 del siglo XX-, quedan en la memoria, pues aquellos oradores, de fuerte voz y acento hispano, hacían temblar a los presentes sobre todo cuando se referían a las situaciones de pecado o al infierno.

La Congregación de la Pasión de Jesucristo, más conocida como los Padres Pasionistas, fue fundada por San Pablo de la Cruz, el 22 de noviembre de 1720, en Italia. Estamos, pues, en el tercer centenario de su creación. Con tal motivo, tanto la Congregación como el Papa Francisco, impulsan esta celebración para renovar el carisma propio de estos misioneros. La consigna es “renovar la misión: gratitud, profecía, esperanza”. En este jubileo, el Santo Padre se une espiritualmente a “vuestra alegría por el don de la vocación recibida para vivir y proclamar la memoria de la Pasión de Cristo, haciendo del misterio pascual el centro de vuestra vida”. Añade el Papa que “esta importante conmemoración del centenario representa una oportunidad providencial para emprender nuevos objetivos apostólicos, sin ceder a la tentación de ‘dejar las cosas como están’”.

Estamos cerca del centenario de la llegada de los pasionistas a Venezuela. Las conversaciones comenzaron en 1926, por iniciativa del Nuncio Mons. Fernando Cento, varios obispos locales y los superiores de la Congregación. Se concretó en 1928. Recordemos que la presencia del clero religioso en Venezuela había desaparecido por decreto de Guzmán Blanco. Habrá que esperar a finales del siglo XIX para que empiecen a llegar a cuentagotas órdenes y congregaciones masculinas. El empuje misionero de los Papas del siglo XX y una conciencia urgente en estos carismas de ir más allá, mar adentro, o en palabras de Francisco de ser Iglesia en salida, impulsó a hacerse presente en la Venezuela necesitada de clero en buena parte del territorio. Los Padres Claudio Fuente y sobre todo el Padre Florentino García, fueron los pioneros para consolidar su presencia entre nosotros.

Guasdualito y Valencia, serán los primeros lugares en los que se instalaron, ante la solicitud y acogida de los obispos Tomás Antonio Sanmiguel de San Cristóbal y Salvador Montes de Oca de Valencia. Ambos, en vías de beatificación, lo que nos habla de siembra con buena semilla. También se exploró abrir casa en Guayana y Oriente. Debemos dar gracias por la entrega generosa de estos misioneros venidos de España a darse en cuerpo y alma a la evangelización en la Venezuela rural de entonces.

El fruto se está dando y toca a las generaciones actuales, en su mayoría criolla, darle rostro encarnado al carisma pasionista para bien de nuestra tierra. La ordenación sacerdotal de Carlos Bracho al inicio de este año jubilar es un primer gesto esperanzador del arraigo de este vigoroso carisma entre nosotros. En palabras del Papa Francisco: “La gratitud es la experiencia que vive el pasado con la actitud del Magnificat y camina hacia el futuro con una actitud eucarística. Vuestra gratitud es el fruto de la memoria passionis. Quien se sumerge en la contemplación y está comprometido en el anuncio del amor que se entrega por nosotros en la Cruz, se convierte en su prolongación en la historia, y su vida se realiza y es feliz”.

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